SOMOS LO QUE SOMOS
Todos tenemos un pasado común y un futuro por compartir.
Provenimos de una misma molécula llamada ADN y aunque no seamos exactamente iguales, esto no nos diferencia a unos de otros, pese a estar en geografías muy diferentes o vivir con ventajas económicas y sociales desiguales, seguimos compartiendo muy a pesar de nuestro tinte de piel, idioma o credo, un único origen, somos tan distintos pero tan parecidos.
Sí, somos únicos y podemos hacer muchas cosas que ninguna especie se acerca siquiera a hacer y la inteligencia que solo ha evolucionado en nosotros nos ha empujado a convertirnos en una especie tecnológica, somos inventivos, creativos y tenemos la capacidad de entender el mundo y a nosotros mismos, porque aún somos singulares.
Nos hemos visto reflejado en el espejo de la ciencia, más no por vanidad, sino por esa insaciable curiosidad que nos caracteriza, hemos explorado en nuestra anatomía y tejidos, en nuestras células, hemos mirado hacia el firmamento, nuestro universo observable, el cosmos, hemos especulado sobre la materia y energía oscura, hemos explorado el invisible mundo del átomo, ahora exploramos el mundo subatómico, escarbamos en el dominio del cuanto.
Aunque es cierto que todos los humanos que hemos vivido en este planeta a lo largo de casi 2 millones de años de vida terrestre compartimos un mismo ADN, nos hemos diferenciado unos de otros por nuestra forma engañosa de ver y entender la vida en esta minúscula parcela que llamamos planeta tierra.
Recordemos que la primera singularidad conocida se dio en los inicios del universo hace 14 mil millones de años, que el primer asomo de vida brotó de una fumarola hidrotérmica en el fondo de un candente océano hace unos 4 mil millones de años, lo cual nos indica que todo lo vivo que pueda existir o haya existido en el universo tiene un mismo y único origen, polvo cósmico, moléculas, átomos, partículas, en esencia no podríamos ser más que eso.
Somos el resultado de una cadena de acontecimientos aleatorios con una probabilidad baja de vivir que llamamos destino, somos el producto del ensayo y error de nuestros genes durante casi 4 mil millones de años.
Nos hemos tornado en una sociedad agresiva a pesar de unas condiciones climáticas casi perfectas, tendemos a la anarquía y nos sentimos confortables con la intolerancia con nuestro propio género.
Si miramos un poco más atrás, han pasado unas 107 mil millones de almas por este fecundo planeta, hoy la pueblan casi 7900 millones de seres humanos aproximadamente, se han producido unas 4 mil millones de muertes violentas en los últimos 5 mil años y cerca de 15 mil conflictos bélicos, este ha sido el macabro saldo, producto de nuestra propia actitud, sin mencionar que el agotamiento irracional de los recursos naturales llevará a la extinción inevitable de la humanidad dentro de unos 600 años aproximados o quizás en menos tiempo.
¿Qué factores podrían tal vez cambiar este pronóstico?
¿De qué dependerá nuestro futuro en común?
Se puede deducir qué hay algo más importante que la inmortalidad.
Somos lo que somos y no somos superiores a nada, simplemente somos y ocupamos un lugar en un orden jerárquico que aún no logramos entender porque no lo concebimos.
Dentro de nuestra especie somos únicos, pero como humanos somos iguales aunque pensemos lo contrario y de esto puedan dar testimonios nuestros genes y los átomos.
definitivamente, el lenguaje de Dios, es el Genoma
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